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martes, 4 de diciembre de 2012

Sobre la cuestión del Tibet


Extraído de: http://socialismo-solucion.blogspot.com.es/2009/10/sobre-la-cuestion-del-tibet.html

El Tíbet se ha convertido en punta de lanza en la desinformación de los medios occidentales contra la China Socialista. No hay que ser muy astuto para darse cuenta, viendo ejemplos recientes como el de la ex-Yugoslavia y la antigua Unión Soviética, que lo que se intenta es desmembrar la República Popular para tener un estado títere en el corazón de Asia al servicio de los intereses imperialistas de Estados Unidos y otros países capitalistas. Aquí os dejo este breve pero interesante artículo para tener presente la historia del Tibet en los años de su liberación de la tiranía feudal.

Esclavos encadenados


Esclavo con la mano amputada


Aristócrata privilegiado


Dmitri Kósirev, RIA Novosti.

La rebelión del Tíbet contra el Gobierno central de China estalló hace cincuenta años el 10 de marzo de 1959. Dalai Lama, líder espiritual de una de las sectas budistas del Tíbet abandonó su patria hace esos mismos años (17 de marzo) entonces, tenía 24 años, ahora tiene 74.

Transcurrido medio siglo, tanto en el Tíbet como fuera de sus fronteras han cambiado muchas cosas y son varias las generaciones que no saben qué fue lo que ocurrió en esa lejana primavera.

Fueron acontecimientos muy ilustrativos que en esencia, reflejan las contradicciones entre la conservación de las costumbres y tradiciones y los cambios que impone la evolución cultural.

Para empezar, vale recordar cuál fue la actitud del Gobierno comunista que llegó al poder en China en 1949 con respecto a Tíbet.

A propósito, hasta ese momento, el Tíbet era parte de China, más exactamente, desde el siglo XIII bajo el imperio de Kublai Kan, nieto de Gengis Kan y primer emperador chino de la dinastía Yuan que unió a su imperio a China y el Tíbet.
Desde esos tiempos remotos, el territorio chino no ha cambiado mucho, a excepción de la independencia de Mongolia.
Hay que saber muy mal la historia para confundir a Mao Zedong y Kublai Kan .

En conversaciones sostenidas en Pekín en 1951, Dalai Lama no habló sobre la independencia del Tíbet sino sobre las condiciones para conservar su autonomía.

Dalai Lama propuso al nuevo gobierno la misma fórmula que hasta entonces se habían aceptado los gobernantes chinos; Pekín asumía los asuntos de defensa y política exterior sin intervenir en la vida interna y forma de vida de la población del Tíbet.

Y Mao Zedong aceptó. Puede ser porque el nuevo poder chino en esos momentos no contaba con recursos y posibilidades para hacer cambios en esa provincia lejana donde era casi imposible llegar. Todavía existe la polémica sobre si Mao fue un comunista auténtico, pero nadie puede negar que el controvertido líder chino ante todo fue un pragmático.

En 1955, el primer ministro chino permitió al corresponsal del diario soviético Pravda Vsévolod Ovchínikov visitar el Tíbet. Para esos años, fue prácticamente el único extranjero que pudo ver con sus propios ojos ese país desconocido. Ovchínikov escribió dos libros sobre el Tíbet en los que plasmó sus observaciones y juicios saturados de asombro y algunas veces, hasta de horror.

Por lo visto, las autoridades chinas quisieron que el periodista soviético describiera cómo Pekín cumplía las promesas hechas a Dalai Lama en relación a que el Gobierno chino no intervenía en los asuntos internos de la autonomía.

Los reportajes de Ovchínikov testificaron al mundo que en el Tíbet seguía siendo un reducto de feudalismo y esclavismo inalterable desde el siglo XIII.

En sus relatos, el periodista soviético contó por ejemplo, la suerte fatídica de tres esclavos fugitivos castigados con cargar un enorme yugo de madera con tres agujeros para sus cabezas.

Lo macabro ocurría con la muerte de uno de los castigados, ya que los dos reos restantes debían portar el cadáver de su compañero durante varios días hasta que llegara el funcionario de determinado rango con la llave para abrir el único candado que cerraba el yugo.

Además, por las calles de la Lhasa, la capital del Tíbet se veía muchas personas a las que les había cortado la nariz, las orejas o una mano en un castigo por delitos de acuerdo a las leyes que imperaban sólo en la autonomía y sin vigencia en el resto de China.

Entonces, el Tíbet era una región en donde vivían 850.000 vasallos o esclavos y 130.000 monjes libres al servicio de los lamas.

¿Y que podía pensar de esto Dalai Lama, líder de una doctrina religiosa que reconocía la superioridad del rico feudal y la inferioridad del campesino miserable, del monje inferior, del esclavo y finalmente la mujer?

Pues ese era precisamente el orden que establecía el budismo tibetano como resultado ineludible de la sucesión kármica, producto de virtudes o vicios en vidas o reencarnaciones pasadas.

Al respecto de Dalai Lama, Ovchínikov recuerda que durante una exposición industrial en 1954, Dalai Lama causó pánico porque en un momento se apartó de la delegación china y apareció más tarde en un pabellón embelesado observando trenes de juguete.

A propósito, la primera vía de ferrocarril se instaló en el Tíbet apenas el año antepasado.

¿Se puede incriminar al joven líder espiritual budista por querer conservar la forma de vida de sus antepasados?

¿Se puede acusar que Dalai Lama de estar implicado en la rebelión de 1959 que supuso la ruptura de los acuerdos suscritos en 1951?

Muchos se equivocan cuando piensan que los sucesos de 1959 fueron producto del "Gran Salto" (los experimentos ultra comunistas, preludio de la Revolución Cultural en China).

El Gran Salto comenzó mucho después, y Pekín no tuvo tiempo para violar el acuerdo pactado con Dalai Lama.

En el Tíbet, los lamas tenían otros problemas más serios, eran varios centenares de jóvenes que habían recibido educación en las escuelas y centros de capacitación técnicas chinos.

La rebelión ocurrió cuando la élite tibetana comprendió que esto era el síntoma de un cambio a una forma de vida que no cambió por siglos.

Pekín reprimió la insurrección con métodos extremadamente duros, los instigadores escaparon a India, entre ellos, Dalai Lama.

Todavía es complicado establecer si Dalai Lama emigró por su propia iniciativa o fue evacuado por gobiernos "benefactores", como también es difícil establecer hasta qué punto pudo estar implicado en la violencia que estalló durante la rebelión.

La historia de los emigrantes del Tíbet es triste. Esa gente afirma que cuentan con caminos secretos que llegan a la patria para recibir información de sus simpatizantes, pero la mayor parte de esos tibetanos en el exilio, inmersos en la forma de vida occidental, no saben cuál era el Tíbet que había antes y mucho menos cuál es el rostro del Tíbet de hoy.

La gran mentira sobre el Tíbet, al alcance en cualquier parte del mundo por la prensa, los clubes de amistad y fondos de solidaridad rompe todos los récords de desinformación, comparable tal vez con la campaña de desinformación sobre Kosovo o la situación en Timor.

Otro mito es que Dalai Lama sea el líder espiritual de los budistas del mundo. Dalai Lama no representa el budismo chino, ni el de sudeste asiático y el budismo zen en Japón.

En realidad los budistas del Tíbet son el 2 % de los budistas del mundo.

Además, en el Tíbet existen cuatro escuelas budistas independientes, y Dalai Lama pertenece a una de ellas, la gelugpa que se distinguen por sus vistosos bonetes amarillos.

En realidad, Dalai Lama es un líder religioso con pocos discípulos religiosos, una cantidad enorme de adeptos políticos y un número todavía mayor de simpatizantes engañados por una acertada estrategia informativa.

Repetir la tesis sobre la opresión del Tíbet y la destrucción cultural de este pueblo es tan absurdo como afirmar que hasta 1949 Tíbet era un país independiente.

Aunque, después del rebelión de 1959, sí hubo cambio en el Tíbet, se abolió la servidumbre y la esclavitud, se expropio la tierra a los monasterios y se repartió a los campesinos para que la trabajaran sin pagar impuestos durante veinte años.

Pekín ha invertido en Tíbet dinero en carreteras, salud y educación. No ha impuesto ninguna asimilación porque todavía los chinos representan menos del 5 % de la población que asciende a 3,5 millones de habitantes.

Una población que en cincuenta años se triplicó, más que todo porque aumentó el doble la esperanza de vida, ya que 
en 1959 el promedio de vida en el Tíbet apenas rozaba los 30 años.

Sin lugar a dudas el Tíbet de hoy no es el mismo al que había hace cincuenta años.

¿Será indispensable lamentarlo como aconsejan muchos?

¿O podemos ser optimistas en el futuro del pueblo tibetano, con o sin budismo?

viernes, 22 de junio de 2012

Declaraciones del Partido Comunista Maoísta de China

No soy maoista, de hecho creo que el maoismo ha cometido auténticos errores y abusos, cuando no rotundos crímenes. Sin embargo es evidente que en la China actual, la China de la que aún muchos se están debatiendo si es o no un estado socialista, el país que combina hoces y martillos con políticas laborales propias de la Europa del siglo XIX, es inevitable que quienes quieran volver a un modelo de socialismo real acudan a la experiencia maoista como el referente más próximo.

En los últimos años parece que la imperturbable faz del gigante asiático ha dejado notar a su alrededor un hormigueo constante bajo sus pies, un ruido incesante de movimientos, protestas, muestras de descontento y facciones dentro del Partido Comunista que desean romper con la deriva capitalista.

En este ámbito ha llegado hasta Youtube esta declaración traducida al castellano y firmada por un tal Partido Comunista Maoista de China.

A continuación podéis escucharlo:


jueves, 5 de enero de 2012

Ejemplos de manipulación informativa sobre el Tíbet

Un tiempo antes de las olimpiadas chinas de 2008 se sucedieron una serie de altercados con la policía en la región autónoma de Tíbet. Ya están esos malditos chinos masacrando a la gente, a los tibetanos que solo quieren proteger su cultura y sus costumbres mientras esos comunistas lo destruyen todo. 


Lo cierto es que China, teniendo en cuenta el nivel de explotación a que es sujeta su población a raíz de la aplicación de políticas ultraliberales en las últimas décadas, me parece normal que haya revueltas. Sin embargo no estamos hablando aquí de una lucha de la clase obrera contra el sistema capitalista instalado en China sino de un brote nacionalista tibetano, que como sabemos tiene raíces claramente teocráticas. 


Aparte, como ya se demostró en la noticia sobre la represión en Corea del Norte, las empresas privadas destinadas a nuestro conocimiento de lo que ocurre en el mundo hicieron en su día su propio montaje para demostrar lo mucho que se estaba reprimiendo en China a la población.


La verdad es que me haría gracia si no fuera tan triste. Juzguen ustedes mismos:


Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=65420






A la izquierda tenemos la portada del diario alemán Bild en internet. En ella aparece un monje herido y se apela al boicot contra los Juegos Olímpicos en China. A la derecha se encuentra la fotografía original, en la que se aprecia claramente que se trata de una fotografía tomada en el Nepal como puede leerse en el escudo de la Policía. En la siguiente portada del mismo medio se lapela de nuevo al boicot con imágenes tomadas igualmente en Nepal: los militares tienen el mismo uniforme que en las fotografías anteriores:



La siguiente captura de portada pertenece al poderoso medio CNN. la fotografía que aparece en portada ha sido cuidadosamente recortada para que no aparezcan manifestantes apedreando a unos camiones, seguramente civiles, pues no parecen blindados ni escoltados por tropas armadas:


Otro medio poderoso y con un aura de credibilidad como es el Washington Post también manipuló las noticias sobre el Tibet. En la siguiente captura de pantalla comprobamos cómo de nuevo se ilustra la noticia con una imagen tomada en Katmandú, la capital de Nepal, mientras que el pie de foto sitúa la imagen en Lhasa, capital del Tíbet.

Por supuesto la ultra-conservadora Fox no podía ser menos. En la siguiente noticia se acusa a policías chinos de detener a manifestantes tibetanos. Cualquiera puede comprobar que los policías son indios ¡Sólo hay que ver su aspecto físico!:


La prestigiosa BBC también manipuló en su página web. En la siguiente captura, la noticia se ilustra con una fotografía de una ambulancia y enfermeros. Sin embargo, el pie de foto es el siguiente: “Esta es una muestra de la gran presencia militar en Lhasa”:


Radio France Internacionale se sumó a la ola de desinformación, mientras que titula la noticia “Pekín aumenta la presión”, a su lado inserta una fotografía de la ya familiar policía nepalí:



En España, el diario "Púbico" nos volvió a dar un disgusto a sus lectores publicando la siguiente noticia con el pie de foto "Imágen de televisión en la que se ve a un joven retenido por dos soldados chinos" ¿Alguien ve dos soldados chinos en la siguiente imágen? El sujeto a la derecha de la foto parece llevar un micrófono en la mano y un maletin, el de la izquierda es un civil con toda seguridad  y más que "retener" parece que están ayudando al joven del centro:

La ultraderechista web Libertad Digital ilustra su noticia sobre la revuelta en el Tíbet con la siguiente fotografía donde aparece la policía nepalí:


La página también repasa ejemplos de manipulación televisiva, durante una entrevista con el Embajador chino en Canadá, la Televisión canadiense CTV inserta un vídeo donde aparece la policía nepalí para demostrar que el embajador miente:


Las televisiones alemanas N24 y RTL también emitieron en su informativos vídeos tomados en Nepal engañando a sus espectadores. Los policías visten el uniforme de la policía nepalí:







Estos y otros más son los ejemplos que nos muestra el sitio http://www.anti-cnn.com/, los cuales sólo suponen una ínfima parte de la adulteración informativa en el caso del Tibet. China no es un ejemplo precisamente de país socialista pero toda esta campaña orquestada contra ese Estado y los Juegos Olimpicos no se debe a la preocupación por los derechos humanos de los tibetanos. De otro modo, esos mismos medios habrían llamado también al boicot contra los recientes JJOO celebrados en EE.UU., cuyo gobierno mantiene el gulag de Guantánamo y la pena de muerte para menores y enfermos mentales. Lo que ha ocurrido en el Tibet tiene más que ver con el rechazo al capitalismo -personalizado en empresas y comerciantes chinos, algo que ha ocurrido incluso en España- que con el derecho a la autodeterminación, un lujo que no puede permitirse los tibetanos,so pena de volver al feudalismo teocratico.

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macarlos@gmail.com
http://www.carlosmartinez.info