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martes, 23 de abril de 2013

Lo siento pero voy a desmontar dos fraudes que dejan mal al enemigo


Mira que me duele, me jode y me molesta escribir este artículo pero es que creo que ya era hora de que nos dejemos de chorradas. Algunos pensarán que con esto que voy a decir le estoy haciendo el juego al enemigo pero yo creo que es mejor luchar con armas informativas de calidad y no con suposiciones cutres que se desmontan con dos patadas. Mejor que seamos nosotros quienes desmonten este fraude antes de que lo haga el enemigo y quedemos como una panda de gilipollas conspiranoicos que se tragan cualquier cosa.

1º Felipe Gonzalez:

Felipe Gonzalez fue presidente del Gobierno de 1982 a 1996 y durante este mandato fue cómplice de la farsa conocida como Transición, artífice de parte de la destrucción de nuestro tejido industrial y con él de nuestra soberanía económica, crimen que rubricó al firmar la colonización de España por parte de la Unión Europea. Fue, además, el responsable del grupo terrorista GAL y uno de los mayores capos de la corrupción en este país. Hasta ahí todos deacuerdo, ahora bien, apartir de aquí las acusaciones de falangista son absolutamente falsas:


Primera supuesta prueba, el uniforme y el símbolo que se señala no son de ningún partido político sino que son el uniforme y las insignias reglamentarias de los universitarios que durante los años 50 les tocó hacer el servicio militar. Ojo que si llamas "falangista" a cualquiera que haya llevado este uniforme estarás llamando fascistas a todos los hombres de España que, incluso estando en contra de la dictadura, no les quedó más remedio que incorporarse a filas.

La insignia en cuestión se la conocía como emblema de la I.P.S., o Instrucción Militar Superior, es decir, el cuerpo formado por los reclutas que según el baremo de puntuación que sacaran al incorporarse se decidiera que eran aptos para el mismo.

Aquí un link de un foro militar donde podéis consultarlo:

http://mundomilitaria.es/foro/index.php?topic=3622.0

Segunda supuesta prueba, la foto del fascista adolescente en una manifestación.


Bien, yo no se cómo es que nadie se ha dado cuenta de que la foto, tanto por el color como por los peinados, es evidente que fue sacada durante los años 70. El fascistilla de la foto no debe de tener ni 17 o 18 años a lo sumo, como los otros liendres que lo acompañan, lo que quiere decir que es imposible que sea Felipe Gonzalez. El mencionado sociata resulta que nació nada menos que en 1942 con lo que viene a ser un poco imposible que el mocoso de la foto sea Gonzalez.

¿Quienes eran estos niñatos? Pues lo más probable es que se tratara de militantes de Fuerza Joven, la sección juvenil del partido fascista Fuerza Nueva, dirigido por Blas Piñar y vinculado, entre otras cosas, a las tramas del terrorismo de extrema derecha que segaron las vidas de muchas personas durante la Transición.

La prueba de esto son las pegatinas que tienen en los uniformes y que en cada individuo están colocadas de modo distinto, demostrándose que no se trata de insignias ni nada parecido. Las pegatinas son estas de la foto, Fuerza Nueva solía sacarlas a puñados con lemas distintos pero por mantener el decoro solo mostraré una de ellas:

 


Esto a su vez es otra prueba de que Gonzalez no es el de la foto pues la banda de cuatreros que nos ocupa se fundó en 1966, 4 años después de que este individuo se afiliara a las Juventudes Socialistas.

2º Josep Ratzinger

El conocido ex-papa es, como todos sus predecesores y sucesores, un partidario de las teorías homófobas más retorcidas, es además un machista y un defensor de la pederastia, entre otras muchas cosas. Sin embargo hay algo de lo que no se le puede acusar y es de su pasada filiación nazi. El personaje este resulta que nació en 1927, lo que quiere decir que Hitler subió al poder cuando él tenía 5 años. Obviamente no se pueden pedir muchas responsabilidades ni mucha conciencia a un crío de 5 años y menos aún se puede acusar a alguien de haber pertenecido a las Juventudes Hitlerianas cuando resulta que la filiación a la misma era, sencillamente, obligatoria. Por tanto, a mi lo de la foto de Ratzinger con uniforme, lo único que me aclara es que nació en Alemania en esa época.



Otra cosa es que fuera un fascista en otras facetas de su vida pero a mi esa foto y su pasada filiación, sinceramente, no me dicen nada.

En cuanto a lo de la foto del saludo nazi:




Creo que sobran las palabras.

Esto ha sido todo por hoy, espero que nadie crea que estoy defendiendo a nuestros enemigos sino que por el contrario estoy defendiendonos del peligro de que un día estos nos acusen de farsantes con las pruebas en la mano.


martes, 4 de diciembre de 2012

La Ustasha: El Genocidio en Croacia apoyado por la Iglesia Católica


Extraído de: http://socialismo-solucion.blogspot.com.es/2009/10/la-ustasha-el-genocidio-en-croacia.html

Advierto: El siguiente texto es extremadamente duro pero conocerlo sigue siendo importante.

Adolf Hitler con Ante Pavelic




La mayor parte de la gente ignora que durante la Segunda Guerra Mundial se produjo otro genocidio cuya brutalidad superó con creces lo visto en los campos de concentración nazis. El asesinato de medio millón de serbios en Croacia ya ha pasado por derecho propio a los anales de los más infames crímenes contra la humanidad. El papel de la Iglesia Católica en esta tragedia no fue en absoluto menor.

Cuando Adolf Hitler atacó Yugoslavia el 6 de abril de 1941, resultó inmediatamente evidente que la Wehrmacht contaba con el apoyo de grupos traidores dentro del Estado yugoslavo. El ejército del país estaba entre la espada y la pared, superado por la inmensa maquinaria de guerra alemana y apuñalado por la espalda por terroristas pronazis miembros del Partido Ustasha, una peligrosa organización croata de extrema derecha. Incluso los mandos de algunas unidades de mayoría croata estuvieron en conversaciones con los nazis, abriéndoles prácticamente las puertas del país.

El Estado independiente de Croacia fue declarado el 10 de abril de 1941, el mismo día en que la 14.a división panzer alemana entró en Zagreb y fue recibida con entusiasmo por la población. La invasión de Yugoslavia por parte de las tropas de Hitler supuso la división del país en dos naciones independientes. La católica Croacia veía hecho realidad su sueño de independizarse de la Serbia ortodoxa. En términos de su organización e ideología, el nuevo Estado croata era una nación totalitaria fundada en el principio de un Führer que, siempre que mantuviera su subordinación a Alemania, podía hacer y deshacer a su antojo.

Nazis, italianos fascistas, ustashis, el nuncio papal Marcene y Stepinac


El caudillo que tomó las riendas del país fue Ante Pavelic, jefe de los ustashi. Pavelic y sus seguidores habían estado exiliados en Italia bajo la protección de Mussolini, ya que eran buscados por los gobiernos de Francia y Yugoslavia acusados de planear los asesinatos del rey Alejandro de Yugoslavia y el primer ministro francés Louis Barthou. Pavelic estableció en Croacia, con la ayuda de sus padrinos nazis, el NDH «Nezavisna Drzava Hrvatska» (Estado independiente de Croacia). El 14 de abril, el primado de Croacia, Alojzije Stepinac, se reunía con Pavelic para transmitirle su felicitación al tiempo que repicaban todas las campanas del país para celebrar la victoria. A cambio, Stepinac recibió el nombramiento de Supremo Vicario Apostólico Militar del Ejército ustashi.

La prensa católica se deshacía en halagos hacia el dictador: "Dios, que controla el destino de las naciones y dirige el corazón de los reyes, nos ha dado a Ante Pavelic y ha movido al líder de un pueblo amistoso y aliado, Adolf Hitler, a emplear sus tropas victoriosas para dispersar a nuestros opresores y permitirnos crear un Estado independiente de Croacia. Gloria a Dios, nuestra gratitud a Adolf Hitler, e infinita lealtad al jefe Ante Pavelic" ( Manhattan, Avro, Catholic Imperialism ana Worid Freedom).

Tal efusión no es de extrañar si tenemos en cuenta que una investigación de la comisión yugoslava de crímenes de guerra estableció que el arzobispo Stepinac había sido uno de los principales actores en la conspiración que condujo a la conquista de Yugoslavia. A fin de cuentas, la Iglesia Católica llevaba siglos soñando con la idea de un reino católico en los Balcanes, algo que finalmente sucedió cuando Pavelic y Hitler auparon al trono a Tomislav II, cuya función fue meramente decorativa. La identidad del Estado estaba basada más en afiliación religiosa que en etnicidad. El fanatismo católico de los ustashi estaba decidido a convertir Croacia en un país católico mediante una combinación de conversiones religiosas forzadas, expulsión y exterminio.

Pavelic

Ante Pavelic


El clero apoyaba al régimen con entusiasmo fanático. La mayoría de los católicos compartían las metas ideológicas de los ustashi y recibieron con beneplácito el fin de la tolerancia religiosa impuesta por la antigua Yugoslavia. El Papa en persona recibió en audiencia a Pavelic y bendijo a toda la delegación de los ustashi desplazada a Roma, incluida la representación de la Hermandad de los Grandes Cruzados, encargados de convertir al catolicismo a los serbios por medio de tácticas que, como veremos, no eran precisamente evangelizadoras.

Durante sus cuatro años de existencia como Estado independiente (1941-1945), en Croacia se ejecutó a más de 750.000 serbios, judíos y gitanos. De los 80.000 judíos de Yugoslavia, 60.000 fueron asesinados, la gran mayoría de ellos en Croacia. La mayoría de estas matanzas las cometieron los ustashi. Croacia fue el único país, junto con Alemania, en el que funcionaron campos de concentración a gran escala durante la Segunda Guerra Mundial.

Al contrario que los nazis, que idearon un sistema de exterminio industrial y discreto, el genocidio en Croacia y Bosnia-Herzegovina se caracterizó por la ejecución de asesinatos rituales en lugares públicos, perpetrados con sádico y desenfrenado entusiasmo. El historiador austríaco Freidrich Heer comentaba en 1968 que lo sucedido en Croacia era el resultado del «fanatismo arcaico de épocas prehistóricas». Según este experto, Pavelic fue «uno de los mayores asesinos del siglo xx». Ello no es óbice para que, curiosamente, Pavelic sea visto como un héroe en la Croacia moderna.

Pavelic junto a unas monjas


El «héroe» croata solía referirse a los serbios de la siguiente manera; «Los eslavoserbios son el desperdicio de una nación, el tipo de gente que se vende a cualquiera y a cualquier precio...». Buena parte de esta animadversión era azuzada desde los pulpitos. El propio arzobispo Stepinac decía: "Después de todo, los croatas y los serbios pertenecen a dos mundos distintos, polo norte y polo sur, nunca se llevarán bien a no ser por un milagro de Dios. El cisma de la Iglesia ortodoxa es la maldición más grande de Europa, casi más que el protestantismo. Aquí no hay moral, ni principios, ni verdad, ni justicia, ni honestidad".

La autenticidad de la cita del arzobispo es inapelable, ya que en el libro (Dedijer, Vladimir, The Yugoslav Auschwitz and the Vatican) en cuestión aparece el texto manuscrito de su puño y letra.

El 12 de junio de 1941, todos los judíos y serbios de Croacia se encontraron con que su libertad de movimiento había sido restringida. El ministro de Justicia, Milovan Zanitch, no tenía el menor reparo en declarar el sentido de estas medidas: "Este Estado, nuestro país, es sólo para los croatas y para nadie más. No habrá caminos ni medidas que los croatas no empleen para hacer nuestro país realmente nuestro, limpiando de él a todos los ortodoxos serbios. Todos aquellos que llegaron a nuestro país hace trescientos años deben desaparecer. No ocultamos nuestras intenciones. Es la política de nuestro Estado y para su promoción lo único que haremos será seguir fielmente los principios de los ustashi".

Genocidio racial, limpieza étnica, muerte por medio de la religión

Pavelic junto a frailes


Para entonces, las matanzas ya habían comenzado. Mile Budak, ministro de Educación del gobierno croata, declaraba en Gospic el 22 de julio de 1941: "Las bases del movimiento ustasha son la religión. Para las minorías, como los serbios, judíos y gitanos, tenemos tres millones de balas. Mataremos a un tercio de la población serbia, deportaremos a otro tercio, y al resto lo convertiremos a la fe católica para que, de esta forma, queden asimilados a los croatas. Así destruiremos hasta el último rastro suyo, y todo lo que quede será una memoria aciaga de ellos..."

La campaña de limpieza étnica dio comienzo casi de inmediato. Buena parte de la legislación y estructura administrativa del nuevo Estado se adaptó para que se ajustase lo más posible al derecho canónico.

Stepinac vio con particular beneplácito la ley que decretaba la pena de muerte por el aborto y la ley que imponía treinta días de cárcel por insultar. La oposición política fue barrida de la vida pública. Se prohibió la publicación de textos en cirílico, el alfabeto empleado por los serbios. Asimismo, se comenzó una campaña de «arianización» que denegó los matrimonios mixtos entre católicos croatas y miembros de otras etnias. En la entrada de los parques se instalaron carteles en los que podía leerse: «Se prohibe la entrada de serbios, judíos, gitanos y perros». La Iglesia croata recibió estas medidas con mal disimulado entusiasmo, que quedó revelado, por ejemplo, en las palabras de Mate Mogus, sacerdote de Udbina: «Hasta ahora hemos trabajado para la fe católica con el libro de plegarias y la cruz. Ahora ha llegado la hora de trabajar con el rifle y el revólver».

Mientras, el infame campo de concentración de Dánica comenzó a recibir a sus primeras víctimas:" al principio judíos, y luego todos los calificados como «indeseables», esto es, los no católicos, que representaban más del 60 por 100 de la población.

Las atrocidades que se cometieron en los campos de concentración de Croacia no tienen parangón, y en algunos casos superan a las de los nazis. Djordana Diedlender, guardia del campo de Stara Gradiska, dio este estremecedor testimonio durante el juicio contra el comandante del campo, Ante Vrban:

"En aquella época, llegaban a diario nuevas mujeres y niños al campo de Stara Gradiska. Ante Vrban ordenó que todos los niños fueran separados de sus madres y llevados a una habitación. Se nos dijo a diez de nosotros que los lleváramos allí envueltos en mantas. Los niños gritaban por toda la habitación y uno de ellos puso un brazo y una pierna en la puerta de forma que ésta no pudo ser cerrada. Vrban gritó: «¡Empujadla!». Yo no lo hice, así que él dio un portazo destrozando la pierna del niño, después le cogió por la otra pierna y le estrelló contra el muro hasta matarlo. Tras esto, continuó metiendo a los niños allí. Cuando la habitación estuvo llena, Vrban usó gas venenoso y los mató a todos".

La crueldad al matar, cestas llenas de ojos humanos

Stepinac y ustashis


La ferocidad de los ustashi alarmó incluso a los propios nazis, que temían que una represión tan brutal contra una población tan grande desembocase en un alzamiento armado. El 17 de febrero de 1942, Reinhard Heydrich, uno de los mayores artífices de la Solución Final (el plan de los altos jerarcas del Tercer Reich para exterminar a los judíos) y, como tal, no caracterizado precisamente por su piedad, expresaba su inquietud al Reichführer de las SS, Heinrich Himmier:

"El número de eslavos masacrados por los croatas de las formas más sádicas está estimado en 300.000 [...]. La realidad es que en Croacia los serbios que quedan vivos son aquellos que se han convertido al catolicismo, a quienes se les ha permitido vivir sin ser molestados [...]. Debido a esto, está claro que el estado de tensión serbocroata es una lucha entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa".

Ante la fría eficiencia de los nazis, que habían convertido el genocidio en una siniestra clase de producción en masa, los ustashi hacían de la muerte de sus víctimas algo personal, complaciéndose en su tortura pública y humillación. Ésta y no otra es la razón de que se conserven un gran número de testimonios foto gráficos de semejantes atrocidades. Se trata de instantáneas que en su mayoría fueron tomadas como «recuerdo» por los verdugos. En ellas se pueden ver barbaridades difícilmente concebibles por una mente cuerda: desde sesiones de tortura jaleadas por un enardecido público hasta procesiones de cabezas clavadas en picas por las calles de Zagreb. El propio Pavelic encontraba perversamente placentero obsequiar a los diplomáticos que le visitaban con cestas llenas de ojos humanos.

Pavelic en misa


Incluso los endurecidos fascistas italianos que controlaban una porción de Croacia durante la guerra estaban horrorizados por los ustashi, y lograron rescatar a un gran número de judíos y ortodoxos, negándose a devolver a una muerte cierta a los refugiados que llegaban a su zona de control. El arzobispo Stepinac se quejó de esta actitud de los italianos tanto ante el obispo de Mostar, los italianos han vuelto y han reimpuesto su autoridad civil y militar. Las iglesias cismáticas revivieron inmediatamente después de su regreso y los sacerdotes ortodoxos, hasta ahora escondidos, reaparecieron con libertad. Los italianos parecen favorecer a los serbios y perjudicar a los católicos, como ante el ministro para asuntos italianos en Zagreb:

"Ocurre que en los territorios croatas anexados por Italia se puede observar una caída constante de la vida religiosa y un evidente viraje del catolicismo al cisma. Si la parte más católica de Croacia dejara de serlo en el futuro, la culpa y responsabilidad ante Dios y la historia sería de la Italia católica. El aspecto religioso de este problema lo transforma en mi obligación de hablar en términos simples y abiertos desde el momento en que yo, personalmente, soy el responsable del bienestar religioso de Croacia."

Sacerdotes y Frailes Asesinos

Pavelic junto a sacerdotes católicos


Lo más escandaloso de todo este sórdido asunto es que no pocos sacerdotes y, sobre todo, frailes franciscanos, estuvieron al mando de estos campos de la muerte.

Con pocas excepciones aquí y allá, el fenómeno aquí descrito era característico de las masacres ustashi. A diferencia de los exterminios en otros países durante la Segunda Guerra Mundial, era casi imposible imaginar una expedición punitiva ustashi sin la presencia de un sacerdote a la cabeza, tratándose generalmente de un franciscano.

El más conocido de ellos fue el fraile franciscano Miroslav Filipovic, que dirigió el campo de Jasenovac, donde se dio una muerte atroz a miles de personas. Otro franciscano de aquel campo, Pero Brzica, ostenta un récord aún más macabro si cabe.

Ante la llegada de nuevos prisioneros, se hizo evidente la necesidad de asesinar a los ya existentes para hacer sitio a los recién llegados. El personal del campo se mostró entusiasmado ante esta perspectiva: "El franciscano Pero Brzica, Ante Zrinusic, Sipka y yo apostamos para ver quién mataría más prisioneros en una sola noche. La matanza comenzó y después de una hora yo maté a muchos más que ellos. Me sentía en el séptimo cielo. Nunca había sentido tal éxtasis en mi vida. Después de un par de horas había logrado matar a 1.100 personas, mientras los otros sólo pudieron asesinar entre 300 y 400 cada uno. Y después, cuando estaba experimentando mi más grandioso placer, noté a un viejo campesino parado mirándome con tranquilidad mientras mataba a mis víctimas y a ellos mientras morían con el más grande dolor".

"Esa mirada me impactó; de pronto me congelé y por un tiempo no pude moverme. Después me acerqué a él y descubrí que era del pueblo de Klepci, cerca de Capijina, y que su familia había sido asesinada, siendo enviado a Jasenovac después de haber trabajado en el bosque. Me hablaba con una incomprensible paz que me afectaba más que los desgarradores gritos que se sucedían a mi alrededor. De pronto sentí la necesidad de destruir su paz mediante la tortura y así, mediante su sufrimiento, poder yo restaurar mi estado de éxtasis para poder continuar con el placer de infligir dolor".

Propaganda NDH


"Le apunté y le hice sentar conmigo en un tronco. Le ordené gritar: «¡Viva Poglavnik Pavelic!», o te corto una oreja. Vukasin no habló. Le arranqué una oreja. No dijo una palabra. Le dije otra vez que gritara: «¡Viva Pavelic!» o te arranco la otra oreja. Se la arranqué. Grita: «¡Viva Pavelic!», o te corto la nariz, y cuando le ordené por cuarta vez gritar «¡Viva Pavelic!» y le amenacé con arrancarle el corazón con mi cuchillo, me miró y en su dolor y agonía me dijo: «¡Haga su trabajo, criatura!». Esas palabras me confundieron, me congeló, y le arranqué los ojos, luego el corazón, le corté la garganta de oreja a oreja y lo tiré al pozo. Pero algo se rompió dentro de mí y no pude matar más durante toda esa noche. El franciscano Pero Brzica me ganó la apuesta, había matado a 1.350 prisioneros. Yo pagué sin decir una palabra.

Por esta hazaña el franciscano recibió el título de «rey de los cortadores de gargantas» y un reloj de oro, posiblemente robado a un prisionero antes de ejecutarlo.

O ser Cristiano o Morir

Conversión forzada


La barbarie, lejos de decrecer, fue en aumento y llegó un punto en que ni tan siquiera la formalidad de los campos de exterminio fue considerada necesaria. Pueblos enteros fueron asaltados y sus habitantes pasados a cuchillo, cuando no asesinados con martillos y hachas, ahorcados o incluso crucificados. Los serbios sufrieron las torturas más atroces, que se cebaban con especial saña en los sacerdotes ortodoxos, muchos de los cuales fueron quemados, desollados o descuartizados vivos:

"Las ejecuciones en masa eran comunes, las víctimas, degolladas y a veces despedazadas. En muchas ocasiones era común ver pedazos de carne colgados en carnicerías con un cartel que decía «carne humana». Los crímenes de los alemanes en los campos de exterminio parecían pequeños comparados con las atrocidades cometidas por los católicos. Los ustashi adoraban los juegos de tortura que se convertían en orgías nocturnas, y que incluían clavar clavos al rojo vivo debajo de las uñas, poner sal en las heridas abiertas, cortar todas las partes humanas concebibles y competir por el título de quién era el mejor degollando a sus víctimas. Quemaron iglesias ortodoxas llenas de gente, empalaron niños en Vlasenika y Kladany, cortaron narices, orejas y arrancaron ojos. Los italianos fotografiaron a un ustashi que tenía dos cadenas de lenguas y ojos alrededor del cuello." (Deschner, Kariheinz, Mit Gott una den Faschisten).

Cruzados Croatas


Todas las propiedades de la Iglesia ortodoxa fueron saqueadas y confiscadas. La mayor parte de este botín fue transferido a la Iglesia católica croata, que seguía encantada con el régimen. El arzobispo de Sarajevo, Saric, llegó al extremo de publicar una poesía enalteciendo al líder de los ustashi: "Contra los avaros judíos con todo su dinero, quienes querían vender nuestras almas, traicionar nuestros nombres, esos miserables. Usted es la roca donde se edifica la patria y la libertad. Proteja nuestras vidas del infierno, marxista y bolchevique".

Otro botín, en este caso espiritual y económico a la vez, que recibió la Iglesia católica fue la conversión forzosa de miles de serbios, que, a punta de cuchillo, fueron obligados a renegar de su religión. Estas conversiones en masa fueron calificadas de gran triunfo para el catolicismo por parte de la jerarquía eclesiástica. ¿Por qué este botín de almas era también económico? Porque para añadir iniquidad a la infamia, estas conversiones se realizaban previo pago de 180 dinares a la Iglesia por parte del converso.

Además, aquellos que sabían escribir debían enviar una carta de agradecimiento al ar zobispo Stepinac, que informaba puntualmente al papa de la buena marcha de las conversiones. En cualquier caso, los únicos que tenían opción de salvar la vida mediante la conversión eran los campesinos pobres e incultos de las zonas rurales. Todo serbio educado, con capacidad de conversar o transmitir algo parecido a una identidad nacional serbia era asesinado sin posibilidad de salvación.

La Iglesia Católica apoyó oficialmente al régimen sangriento

Campo de concentración de Jasenovac


El 14 de mayo de 1941, los serbios de la localidad de Glina fueron concentrados en un salón de actos por una banda de ustashi comandados por el abad del monasterio de Gunic. A continuación, se les ordenó que mostraran sus certificados de conversión. Sólo dos de ellos disponían del documento. El resto fueron degollados mientras el abad rezaba por sus almas.

Entre la venta de certificados de conversión y el saqueo de los tesoros custodiados en las iglesias ortodoxas, no resulta exagerado decir que si hubo alguien que obtuvo beneficio económico del genocidio cometido por los croatas fue, precisamente, la Iglesia católica. A cambio, durante toda la guerra, la Iglesia Católica apoyó oficialmente al régimen, a pesar de que sus desmanes y locuras eran públicos y notorios.

El Vaticano no podía alegar desconocimiento de estos graves sucesos. El 17 de marzo de 1942, el Congreso judío mundial envió a la Santa Sede una nota de auxilio, una copia de la cual aún se conserva en Jerusalén.

"Varios miles de familias han sido deportadas a islas desiertas en la costa dálmata o internadas en campos de concentración [...]. Todos los hombres judíos han sido enviados a campos de trabajo donde se les han encomendado trabajos de drenaje o saneamiento durante los cuales han perecido en gran número [...]. Al mismo tiempo, sus esposas e hijos fueron trasladados a otros campos donde igualmente tuvieron que afrontar graves privaciones".

Los guardas de Pavelic


Monseñor Giuseppe Ramiro Marcene, un benedictino de la congregación de Monte Vergine y miembro de la academia romana de Santo Tomás de Aquino, era el representante personal del papa en el episcopado de Croacia, y mantenía al Santo Padre al corriente de todo lo que allí sucedía. Los defensores del Vaticano alegan que Marcene era un simple «visitante apostólico». Sin embargo, para el Ministerio de Asuntos Exteriores en Zagreb, el padre Marcene tenía estatus de «delegado de la Santa Sede», y en las ceremonias oficiales se le colocaba por delante, incluso, de los representantes del Eje, siendo considerado decano del cuerpo diplomático. Además, Marcone, en su correspondencia con el gobierno ustashi, se calificaba a sí mismo como Sancti seáis legatus o Elegatus, pero nunca como «visitante apostólico».

Los medios de comunicación también se hacían eco de esta situación. El 16 de febrero de 1942, la BBC emitía el siguiente in forme sobre Croacia:

"Las peores atrocidades están siendo cometidas alrededor del arzobispo de Zagreb. La sangre de hermanos corre en arroyos. Los ortodoxos están siendo obligados a la fuerza a convertirse al catolicismo y no escuchamos la voz del arzobispo predicando la rebelión. En su lugar, se informa de que está tomando parte en desfiles nazis y fascistas".

Ni siquiera cuando la prensa internacional comenzó a informar ampliamente sobre las barbaridades cometidas por clérigos católicos, el papa hizo algo por detener a los sanguinarios francíscanos. La propia prensa católica croata reflejó en sus páginas la persecución, tratándola como si fuese lo más normal del mundo. El 25 de mayo de 1941, en el Katolicki List, el sacerdote Franjo Kralik publicó un reportaje titulado «¿Por qué los judíos están siendo perseguidos?», en el que se justificaba el genocidio de la siguiente forma:

"Los descendientes de aquellos que odiaron a Jesús, que lo condenaron a muerte, que lo crucificaron e inmediatamente persiguieron a sus discípulos, son culpables de excesos más grandes que los de sus antepasados. La codicia crece. Los judíos que condujeron a Europa y al mundo entero al desastre —moral, cultural y económico— han desarrollado un apetito que solamente el mundo en su totalidad puede satisfacer. Satanás les ayudó a inventar el socialismo y el comunismo. El amor tiene sus límites. El movimiento para liberar al mundo de los judíos es un movimiento para el renacimiento de la dignidad humana. El Todopoderoso y Sabio Dios está detrás de este movimiento".

Increìble, Stepinac fue elevado a la categoría de beato por Juan Pablo II

Stepinac junto a Pavelic


Cuando se vio con claridad que el curso de la guerra iba a ser contrario al Eje, Stepinac realizó algunos actos de «repentino humanitarismo», actos en los que se basaron los revisionistas croatas para pedir al Yad Vashem israelí, la Autoridad Nacional para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, la inclusión de Stepinac en su «Lista de Justos». La petición ha sido denegada en dos ocasiones. Un representante de la institución declaró al respecto que «personas que, ocasionalmente, ayudaron a un judío y colaboraron simultáneamente con un régimen fascista que fue parte del plan de exterminio nazi contra los judíos, quedan descalificadas para el título de "Justo"».

Los contactos de los ustashi con el Vaticano no terminaron con el final de la Segunda Guerra Mundial. El 25 de junio de 1945, tan sólo siete semanas después de concluido el conflicto, los ustashi contactaron con una misión papal en Saizburgo, en la zona de Austria que estaba bajo la administración estadounidense. Pedían al Papa su ayuda para la creación de un Estado croata, o, al menos, una unión danubio-adriática en la que los croatas pudieran establecerse. La propia Iglesia escondió y ayudó a huir a Ante Pavelic —burlando a las autoridades aliadas—, que logró escapar a Argentina. En su lecho de muerte, y bajo la protección de Franco, recibió la bendición personal del papa Juan XXIII. Juan Pablo II rehusó visitar en reiteradas ocasiones los campos de concentración de Jasenovac en sus visitas a Croacia, prefiriendo recibir al ex líder croata y negador del Holocausto Franjo Tudjman.

Stepinac junto a Generales Ustashis


Finalmente, uno de los factores que más llama la atención de esta historia es que, al terminar la guerra, el Vaticano no hizo nada por socorrer a Stepinac, circunstancia que conocemos por una carta del mariscal Tito fechada en Zagreb el 31 de octubre de 1946:

"Cuando el representante del Papa ante nuestro gobierno, el obispo Hurley, me hizo su primera visita, le planteé la cuestión de Stepinac. «Llévenselo de Yugoslavia», le dije, «porque de otra forma nos obligarán a ponerlo bajo arresto». Advertí al obispo Hurley de las acciones que tendríamos que seguir. Discutí el asunto detalladamente con él. Le hice saber de los muchos actos hostiles de Stepinac contra nuestro país. Le di un archivo con toda clase de pruebas documentales de los crímenes del arzobispo. Esperamos cuatro meses sin que se produjera ninguna respuesta, hasta que las autoridades arrestaron a Stepinac y le llevaron a juicio, de manera semejante a cualquier otro individuo que actúe contra el pueblo".

El Arzobispo Stepinac


El arzobispo salió bastante bien parado, a pesar de lo sórdido de sus andanzas durante la guerra. Fue juzgado y condenado a dieciséis años de prisión en un juicio que contó con los testimonios de decenas de testigos que contaron toda clase de tropelías cometidas por clérigos católicos bajo el reino del terror ustashi. Su única defensa durante el juicio fue decir: «Tengo la conciencia tranquila». Sólo en ese momento actuó Pío XII, apresurándose a excomulgar a los participantes en el juicio, y consiguiendo finalmente su liberación años después. Stepinac fue elevado a la categoría de beato por Juan Pablo II en octubre de 1998.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Desmontando el mito del complot comunista en España



Cardenal Isidro Gomá.  Uno de los propagadores del bulo. 
Es ésta la madre de todas las mentiras  propagadas por los franquistas, ya que vendría a justificar el golpe de Estado en función del que según ellos, preparaba la izquierda.  Con esta finalidad  se confeccionaron unos “documentos” que dejaría a las claras, la preparación de un complot patrocinado por Stalin, que pretendería la instalación de un estado totalitario de izquierdas en España. Es decir, estamos ante el tan cacareado golpe de Estado de la izquierda, pero con documentos que lo demuestran.
La primera  mención que  se hizo de de ellos fue a través de la notificación que envió el marqués del Moral al Foreign Office en la temprana fecha del 30 de Agosto de 1936. Como es lógico, adjuntó una de las muchas copias de los “documentos” que habrían de circular por  diversos países .


Poco después se publicaron en la revista francesa de tendencia ultraderechista, Gringoire, la cual venía haciendo campaña a favor de Franco en la Guerra Civil.

A comienzos de 1937 Cecil Gerathry las incluyó en su libro The road to Madrid. Según comentó en este trabajo, él mismo hizo copias de las que encontró en la sede de los comunistas, en la Línea de la Concepción. Ese mismo año se divulgaron en Berlín y un año después en Inglaterra.
En Suecia  fueron utilizados para hacer propaganda favorable a Franco en un libro de Ernest Bredberg  titulado Rebellen  Franco och den lagliga regeringen.

Así podría enumerar muchos más casos que se dieron a nivel internacional, de utilización de estos  papeles para beneficiar a la causa franquista. En lo que respecta a España, el mismo Cardenal Gomá  se refiere a ellos de forma indirecta.

“El movimiento de Franco no se produjo sin que los que lo iniciaron intimaran previamente a los poderes públicos a oponerse por los recursos legales a la revolución marxista inminente. La tentativa fue ineficaz y estalló el conflicto” (1)

Con posterioridad, Arrarás, Manuel Aznar, Luis Fernández , Seco Serrano y otros muchos historiadores de pelaje franquista, habrían de utilizarlos para justificar la conspiración del 18 de Julio. Hay que señalar que Hught Thomas y el mismísimo Salvador de Madariaga  señalaron la autenticidad de estos “documentos”.

Estos fueron en realidad tres. El  documento nº  I llevaba el encabezamiento  Informe confidencial nº 3 y contenía órdenes y contraseñas para un levantamiento de la izquierda contra el  gobierno del Frente Popular. Todo esto habría de ocurrir entre el  10  de Mayo y el 29 de Junio. Según la versión de los franquistas, estas fechas tuvieron que ser cambiadas  posteriormente , a través de innumerables aplazamientos

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El  documento nº II  llevaba por título informe confidencial nº 22/11 y señalaba los nombres de los miembros del gobierno revolucionario que se formaría tras la sublevación, así como de las autoridades militares y provinciales que  constituirían el “soviet nacional”.

En cuanto al documento nº  III , titulado Informe reservado, hablaba de una supuesta reunión celebrada en Valencia el 16 de mayo de 1936. A ésta habrían asistido un delegado de la tercera internacional, representantes de los sindicatos franceses, algunos españoles y dos emisarios rusos. En dicha reunión se trazaron los planes de la revolución izquierdista prevista para mediados de Junio.

Todos estos datos  lo podéis encontrar de manera más pormenorizada en el impresionante libro de Herbert R. Southworth, El lavado de Cerebro de Franco, publicado en el año 2000, un año después de su muerte.



Ricardo de la Cierva, destapó el engaño. 

Como hemos visto, en primer lugar cumplieron la finalidad de ofrecer a la opinión pública internacional una versión distorsionada y manipula de lo ocurrido en España. Se trataba de hacer creer a las potencias occidentales que el golpe fascista estaba justificado, ya que en España se quería imponer un régimen marxista.  Este hecho en plena guerra, supuso para los golpistas una propaganda muy favorable, que   prosiguió en España durante muchos años. En esta ocasión, los utilizaron para hacer creer a los españoles que su actuación fue legítima, ya que se trataba nada menos que de librarnos del yugo comunista.

Hay que decir que los “documentos” no llevan ninguna firma ni sello, aunque no hace mucho alguien tuvo el atrevimiento, de publicarlos en un blog con una tachadura que el propietario del mismo atribuyó a unas firmas o sellos. O bien este señor pecó de ignorante y esos documentos no eran los que el creía que eran, o  más bien, intentó engañar nuevamente al personal haciéndoles creer  algo que no era posible.



Herbert R. Southworth. Autor de El lavado de cerebro de Franco. 

La patraña  urdida, trata de convencernos de que agentes de Franco, encontraron copias de estos “documentos” en  locales comunistas en Morón de la Frontera, La  Línea de la Concepción, un pueblo cercano a Badajoz…  Ya habréis advertido que para ser documentos secretos, los supuestos patrocinadores del golpe habrían hecho demasiadas copias , como para hacer pensar que de secretos tenían bien poco. A nadie le puede entrar en la cabeza que un asunto de tal trascendencia se hiciera de forma tan poco discreta, con tal proliferación de copias. Esta clase de documentos cuando son auténticos no suelen estar en demasiadas manos.

Por otra parte no se ha encontrado dos copias iguales. En algunos casos se producen errores gramaticales de bulto en los nombres, o utilización diferente de un mismo vocablo; en algunos aparece el término librería y en otros biblioteca…. E incluso lo que es más curioso; se ofrecen diferentes versiones del  número de miembros que compondrían el  “ soviet nacional”.

“En la copia del marqués del Moral el “soviet nacional” lo integran 15 comisarios más el presidente, sin embargo en la copia de Arrarás se rebaja la cifra a los nombres de 13 comisarios. El padre Tony lo redujo a nueve”, (2)


Manuel Aznar, abuelo del ex presidente José María Aznar.




Como se puede apreciar la chapuza fue monumental. Sigamos:   

Hay algo en lo que casi todos los historiadores se ponen de acuerdo. Me refiero a la casi imposibilidad de que el régimen comunista de Stalin promoviera en aquel momento un movimiento subversivo en España, si tenemos en cuenta que el dictador intentaba contemporizar con Hitler, con quien firmaría posteriormente un pacto de no agresión. Es la razón fundamental por la que no se implicó más que de forma discreta, en el apoyo a los republicanos durante la guerra civil. Le interesaba más una política conciliadora con Inglaterra y Francia ante un futuro conflicto con los alemanes que exponerse a males mayores. Es decir, no le venía nada bien una injerencia en España a esos niveles, que pudiera destruir su política de apaciguamiento, tanto con Hitler como con las potencias occidentales. Esto hace poco creible  la intervención soviética en aventuras golpistas en España, al menos en aquella época.
Esto dice el informe confidencial nº 22, sobre las  armas y personal con que contaba la insurrección


“El número aproximado de estas fuerzas en toda España es: Las de asalto, 150.000 hombres; las de resistencia 100.000. Las sindicales no se conocen el número.

El número aproximado de armas que tienen son: armas largas de toda clase 25.000, pistolas ametralladoras 30.000. Ametralladoras 250. Dinamita para equipar 20.000 hombres. La organización de resistencia tiene solamente arma corta” (3)

En cuanto a la organización armada por zonas, se aportan los siguientes datos.

Madrid, 25.000 asalto, 25.000 resistencia, 25.000 sindical

Extremadura, 15.000 asalto, 10.000 resistencia, 20.000 sindical

Cataluña, 30.000 asalto, 20.000 resistencia, 40.000 sindical

Andalucía, 15.000 asalto, 12.000 resistencia, 15.000 sindical

Galicia, 15.000 asalto, 10.000 resistencia, 20.000 sindical (4)

Viendo estos datos, no logró adivinar la razón por la que los milicianos estuvieron durante más de cuarenta y ocho horas reclamando armas al gobierno de Casares Quiroga  que se negó a entregarlas , al de de Martínez Barrio que procedió  de igual manera que el anterior. Como sabemos fue el gobierno de José Giral quien entregó armas al pueblo el 20 de Julio.


José Giral, quien dispuso la entrega de armas al pueblo. 


Resulta inverosímil que de haber contado la izquierda con tal número de armas y municiones, ésta hubiera permitido que los golpistas controlaran en esos dos días vitales, casi un tercio del territorio nacional.

Los falsos documentos hablan nada menos, que de equipar de armas y municiones a entre 25.000 y 30.000 hombres.

Todavía en 1976 reapareció con gran fuerza la farsa de los “documentos”. De ello se encargo José María  Gárate Córdoba, en su libro La guerra de las dos Españas (Breviario histórico de la guerra civil del 36).donde mostraba la autenticidad  de los “documentos” con arreglo a unas supuestas pruebas que  no identifica detalladamente. Hace referencia a los diversos cambios de fecha del levantamiento y cosas por el estilo. Al parecer el autor logró hablar con Tomás Borrás –al que se le atribuye la falsificación de estos “documentos”-, el cual le habría confesado que el locutor de Radio España y artista de variedades Pepe Medina le comunicó cierto día en la primavera del 36, que en el Ministerio de la Guerra una mecanógrafa estaba copiando unas extrañas instrucciones dictadas por un grupo en el que había un par de rusos. Borrás habría conseguido que le consiguiera una copia de los “documentos secretos”.

Es llamativa la farsa y más teniendo en cuenta que el titular de ese Ministerio por esas fechas, no era otro que el inefable Casares Quiroga. Cuesta creer que éste aceptara que se le metieran los rusos por los despachos y se pusieran a dictar consignas revolucionarias. Esta versión de Garate es a la que se aferran en la actualidad la parroquia ultraderechista, que de cuando en cuando nos recuerdan el susodicho invento.

Hay que señalar que Ricardo de la Cierva, desveló que el escritor falangista Tomás Borrás le confesó ser el autor de estos “documentos”. Según de la Cierva, los confeccionó e hizo múltiples copias que distribuyó a diestro y siniestro.  Esto es así hasta el punto de que se les conoce hoy día por los “documentos de Borrás”

Casares Quiroga, ministro de la Guerra cuando se ideó la farsa. 
   


No sabemos si fue él u otro el responsable de semejante falsedad. De lo único que no puede dudarse es de la utilización que los franquistas hicieron de esta farsa. Por tanto, es inverosímil que una sola persona decidiera por su cuenta y riesgo elaborar tal plan. Tuvo que haber una importante red de colaboradores que primero idearon la patraña, después elaboraron los “documentos”, después se encargaron de distribuirlos profusamente y por último lo que quizá sea más importante, se preocuparon de  que el engaño perviviera durante años y años, yo  me atrevería a decir que hasta la actualidad.



Tomás Borrás.

Me gustaría finalizar con unas palabras de Southworth que en el libro que he citado deja a las claras lo infructuoso que resulta todo esto, en vista del interés que tienen algunos en seguir promocionando las mentiras:

“Así pues, a pesar del análisis detallado de los “documentos· que he hecho en las páginas precedentes, me temo que mientras la derecha española y las fuerzas armadas españolas sientan la necesidad de justificar el alzamiento, habrá mentes crédulas que se tomarán en serio  los “documentos secretos” del “complot comunista”. De poco servirán la lógica y la razón contra ella” (5)
Dejemos mientras tanto, que algunos sigan haciendo el ridículo.

ANTONIO ALFONSO HERNÁNDEZ
25 de mayo de 2012



NOTAS
        

(1) (2) (3) (4) y (5) El lavado de cerebro de Franco. Herbert R. Southworth


Fuente: http://badajozylaguerraincivil.blogspot.cz/2012/10/a-continuacion-tengo-el-placer-de.html